Entró triunfante en Santo Domingo, Quevedo, Babahoyo y Guayaquil. Le proclamaron heredero del reino perdido. Esta vez no fue el Mártir del Gólgotha, a pesar de haber sucedido, sucedió en el presente Domingo de Ramos, cuando el virus del Covid-19 va cediendo a las aglomeraciones de los desesperados herederos de la Revolución Alfarista que en sus tumbas gritarán de impotencia ante los malos hábitos y pésimos caminos por el que nos llevan al despeñadero de los caraduras, de los límpidos de manos, ciegos y sordos salvadores de turno.
¡Pobre pueblo-pueblo! Será nuevamente azotado, insultado y crucificado de hambre, miseria y burla por las instituciones de este país “democrático representativo, libre y amañado al bajo mundo de lanceros, escaperos y vivos criollos.”
Ahora el triunfador podrá mirar a la super luna rosada el Sábado de Gloria sentado sobre sus millones acolchados con el regocijo revolucionario.
Pilatos ha liberado al reo y empuja al calvario al pueblo-pueblo.
¡Ave maestro! No volverás a las calendas creadas por tus perseguidores políticos. La vida, hoy te sonríe, como en la década que sabemos, donde el pundonor fue un sacrilegio y vuestro sacrificio por el pueblo miserable llegaba con aires de revolución, aunque sesgadamente la impudicia ganó terreno, el país perdió la dignidad y se pobló de desvergüenza que prostituyó a los que son y a los que no.
¿Podrán lavarse las manos, en este viacrucis, los fariseos que nos prometieron amor eterno?
Jaime Vinicio Meneses Aguirre