La inusitada reacción de la Ministra de Educación frente a la acción -ligera, politiquera, tumultuosa- de la Alcaldesa de Guayaquil, nos deja un feo pesar, por decir lo menos. Cuáles son esas acciones: a) abuso de poder, violación de la ley y la Constitución y vulnerar derechos de los estudiantes. Todo esto por sacar a relucir la herencia de la prepotencia de sus antecesores.
La Constitución determina que todos los servidores públicos deben ejecutar solamente las competencias y facultades atribuidas en la ley y la Constitución; por lo tanto, más allá que la decisión ministerial haya nacido de una resolución del COE NACIONAL sin tener facultad legal para hacerlo, pero ratificada por el ministerio, esto es: disponer que, en forma voluntaria y bajo responsabilidad de los padres de familia retornen los estudiantes las clases en modalidad presencial, no existe ninguna posibilidad o competencia en el COOTAD ( Art 266) para que la Alcaldesa en cuestión, haya cometido semejante exabrupto politiquero.
Si va por su reelección a la alcaldía de Guayaquil, exhiba obras, inaugure un nuevo malecón, una montaña rusa con una nueva cerveza, luzca su nuevo jean de parada, etc.; pero no viole los derechos de los estudiantes que, por responsabilidad de sus padres, deciden asistir a clases con sus maestros y, en el caso de los estudiantes de tercero de bachillerato, concluir la educación secundaria hasta fines de febrero; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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