Reflexiones sobre la vida

Para muchos, la vida la dejamos pasar, se nos va como el agua entre las manos… porque no hemos aprendido a vivir, a sentir cada minuto de nuestra existencia, a compartir cada una de nuestras esperanzas y a construir en unidad, nuestros sueños e ilusiones.

La vida es un regalo que no hemos aprendido a conservar, es el puente entre el amor y la eternidad, entre la felicidad y la divinidad, es la floración que acompaña a cada ser humano para trascender en este corto lapso de nuestra existencia; por tanto, o aprendemos a vivir caminando con la luz de la verdad… o dejamos que la vida se vaya con la tristeza del olvido.

El tiempo transcurre inexorablemente y los minutos, las horas… y quizá los días de nuestra vida que se fueron inadvertidos, nos pasarán factura al final del camino -porque el tiempo es irrecuperable- lo que dejamos pasar sin vivir a conciencia, no volverá, se fue, como se marcha el sol de cada día, pero nos queda la penumbra de la noche para reflexionar en lo que hicimos… o dejamos de hacer.

Vivamos cada día como el último de nuestra vida, hagamos las tareas pensando en los que vienen, en el camino que trazamos para nuestra descendencia. La vida nos permite aprender y crecer cada día, por ello: no es más inteligente… aquél que pregona todo lo que cree saber… sino aquél que, con valentía, reconoce todo aquello que le falta por aprender; Hagamos de nuestras vidas un camino de servicio y solidaridad humana; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.

Lenin Paladines Salvador              

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