Primero de enero el contador se pone a cero y tenemos por delante 365 nuevas oportunidades de hacer grandes cosas, los últimos días del año tendemos a hacer ‘balance de lo bueno y malo, nos despedimos de un número para entrar en otro, todo ello propicia una sensación de cierre, el cambio de año nos permite tener la sensación de volver a empezar, de tener una nueva oportunidad para mejorar, de confiar en que aquello que queremos cambiar puede darse. Mucha gente, ante el cierre de año, experimenta nostalgia, alegría o sensación de haber dejado atrás alguna dificultad o error, por ello, el Año Nuevo es esa página en blanco, al que muchos miran llenos de buenos propósitos, no obstante, esa fecha no viene acompañada de cambios, solo es una fecha cargada de significado, que podemos aprovechar para que nos impulse a generar el esfuerzo para alcanzar los propósitos deseados. Lo que debemos recordar es que estos propósitos no se cumplen solos, el primer paso para lograr los propósitos de año que comienza es parar y pensar “¿qué es lo que quiero conseguir?, ¿qué me gusta?, ¿qué me motiva?, etc. Es decir, conocernos, conectar con nuestros propios intereses y también con nuestras limitaciones y las del entorno, una vez realizada esa reflexión, tenemos que elegir metas específicas y realistas. De nada sirve ponernos objetivos muy ambiciosos que sabemos que no vamos a poder cumplir. Que este año sea de propósitos en favor de todos y que todos aportemos para cumplirlos. Felicidades.
marcoantoniog31@hotmail.es