Se acercan las fiestas navideñas y fin de año, en muchos, se genera un sentimiento de aparente “empatía ”con los demás. Aunque dar caridad, se pone de moda y puede ayudar a muchos, esta no es una actividad, que se deba hacer sólo en estas fechas, menos aún presumirse.
Además, es más importante ser solidario, pensándolo no solo desde la verticalidad (yo doy o ayudo al que menos tiene) sino, yo me pongo en los zapatos de quién está pasando por un mal momento, si puedo ayudar ayudo, y si no, al menos lo reconforto.
Si se puede dar un regalo en estas fiestas, pues “enhorabuena”, se incentiva la economía, pero, no es lo más importante (aunque suene a cliché), debemos ir también por lo humano, por los sentimientos, por las necesidades de afecto, por las palabras de aliento, por los reconocimientos, y por ayudar a entender a quién se equivoca.
Ser solidario, es también, reconocer, que por nuestros errores o problemas, nos desquitemos con los demás, o que nuestros malos momentos, tengan que ser un peso, si bien por un lado debemos ayudar, por el otro, hay que dejarse ayudar.
Que estas fiestas, el regalo sean los buenos deseos, que las buenas acciones estén detrás de lo material (por la situación económica si es que los hay), que dejemos de justificar el error, y que solo se agudicen nuestras buenas acciones, pero que permanezcan todo el año. Por un mejor 2022, vamos a meterle empeño. ¡Felices fiestas!
Santiago Ochoa Moreno
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