Estamos a pocos días para que el mundo cristiano, y pagano también porque la Navidad es universal, celebremos este hecho, históricamente trascendental: el nacimiento del Niño Jesús, citado en los cuatro evangelios del Nuevo Testamento y, cuya presencia, hace 2021 años, significó un cambio sustancial en la vida de los habitantes de esa época y hasta nuestros días, porque su palabra y doctrina, colmaron de bondad, paz, amor, caridad, solidaridad, humildad.
El ambiente, desde mediados de noviembre y hasta el 6 de enero, se torna festivo y muy colorido. Por todas partes se observa en balcones, jardines y vitrinas arreglos de diferente índole y variado material, acompañados de luces intermitentes que llenan de magia y alegría. Los árboles con muchos adornos se ven en los almacenes y en muchos hogares, mientras la música colma de ternura infantil a nuestro corazón.
Los nacimientos, razón de la fiesta de la Navidad, se observan principalmente en los templos, con creaciones que nos recuerdan el momento sublime del nacimiento de Jesús. En escuelas y colegios se organizan festivales de villancicos y pases del Niño, motivando a los estudiantes a comprender cuál es el verdadero sentido de la Navidad.
En los hogares de recursos medios y altos, los niños esperan regalos caros que los escogen en almacenes que van de la mano con el desarrollo de la tecnología y diversidad. En muchos casos, los hijos, relacionan el cariño de sus padres con la calidad de los regalos que les ofrecen, devaluando los valores que tanto ennoblecen a los seres humanos.
Sin embargo, para miles o quizá millones de niños, la Navidad viene acompañada de frustraciones y dolor porque, teniendo los mismos anhelos que el común de los pequeños, no tendrán en sus manos los regalos que otros sí recibirán. Para ellos no habrá Nochebuena; en sus rostros no habrá alegría, pero sí lágrimas en sus ojos.
Aspiro que esta Navidad, quienes podamos regalar alegría a los pequeños, a través de cualquier manifestación, lo hagamos con el mayor cariño y desprendimiento, porque la mayor satisfacción es compartir un poquito de amor y felicidad con los que más lo necesitan.
Darío Granda Astudillo
dargranda@gmail.com