Loja ha vivido, con notoria intensidad, dos momentos trascendentes que se cumplieron en el mes de noviembre: el aniversario 201 de su independencia política y el VI Festival Internacional de Artes Vivas. En lo cívico, hace rato se ha bajado el fervor por esta celebración. Los clásicos desfiles estudiantil el 17 y militar el 18, ahora son sólo recuerdos. Cuando más ha quedado el pregón.
En cuanto al Festival, este si tuvo una profusión de eventos para todos los gustos. Al ser gratuitas las programaciones de teatro, danza, música y otros, los escenarios se coparon y la gente disfrutó a más no poder. Las calles 10 de agosto, Bolívar y 24 de mayo, desde el 17 al 28 de noviembre, se colmaron de niños y jóvenes que, con cualquier material, en al piso, abrieron su abanico de genialidades para plasmar dibujos y figuras dignos de una exposición de galería.
Sin dudas, en este lapso, hubo una notoria reactivación económica pues, en el sector hotelero, el movimiento de turistas fue notable. Se conoce que los réditos económicos han sido buenos. El sector comercial, asimismo, levantó cabeza con ventas que han permitido recuperar en algo, el descalabro causado por la pandemia.
Y hablando de la pandemia, aún no comprendo cómo las autoridades, para la víspera del 18, en la Plaza San Sebastián, organizaron un evento artístico de concentración masiva que reunió a por lo menos tres mil personas, muchas sin mascarilla, sin guardar las mínimas normas de bioseguridad. Los integrantes de la orquesta Don Medardo se lucieron y la gente disfrutó. ¿Y las consecuencias? Incremento de contagiados en los centros hospitalarios con ucis casi al tope. Lo curioso es que, quienes están obligados de precautelar la salud de los habitantes, son los que generaron estas situaciones.
En tiempos de normalidad, esos y otros eventos, estaban muy bien, pero ahora no. No se les ocurra alguna repetición por las fiestas de fundación de Loja. La situación está bastante complicada y puede agravarse con la variante Omicrón. Cuidémonos y no bajemos la guardia.
Darío Granda Astudillo
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