El legislador vaco

Es difícil en el tema propuesto, hablar de excepciones, sin embargo, en función de la democracia y la responsabilidad de nuestra visión periodística, asentimos que algunos hacen la diferencia y su accionar es transparente… aunque improductivo.

El legislador vaco, nos ha dejado un sabor amargo respecto de su pobre gestión parlamentaria. Pancho Pueblo diría con reflexión agónica: …su accionar está en función del grado de poder que ha podido acumular a lo largo de su vida política, él es fiel a sus intereses y a los de sus agnados y cognados.   

Para esta élite el trabajo es una afrenta, ellos no laboran… transitan por las dependencias; se constituyen en gas reactivo especial que se evapora con facilidad al contacto con la obligación y el cumplimiento.  Ellos trabajan sin horario, sin agenda y sin responsabilidad popular.

¿Cuándo cambiará esta dura realidad Pancho Pueblo? ¿Cuándo el trabajo será dignificado por este sector privilegiado del sector público? ¿En qué momento de la vida estos dignatarios dejaron de ser personas de altísima calidad moral e intelectual… para constituirse en oportunistas de la pobreza y fariseos del porvenir de los ecuatorianos?

En cada período legislativo que se inaugura, regresa el aliento y la esperanza de un cambio; sin embargo, con el pasar de los meses nos ahogamos en ese humo contaminante que sale de la Asamblea, pues en vez de quemar neuronas, trasciende un gas tóxico que nos envenena; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                         

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