Yo no sirvo para contratista

Resulta delicado y hasta incomodo hablar de este tema, cuando de afectar intereses se trata. No quiero ser negativo frente a una realidad, observada a diario en la contratación pública y privada en nuestra sociedad.

Nunca he sido contratista, pero he tenido la suerte de observar el desarrollo constructivo de algunas obras, con el fin de ganar experiencia, en la parte que a mis conocimientos profesionales se refiere.

Se hace necesario citar que el contratista se ampara en una Ley que establece que puede colocar o emplear cualquier tipo de material en la obra, sin necesidad de especificar la marca de los mismos, a la hora de presentar una propuesta.

Craso error, en un país donde la viveza, la audacia, los porcentajes y los sobornos están en el orden del día. Hago alusión a este asunto porque he observado en muchas obras lo pésimo de los materiales empleados, sin importar que lo barato sale caro (empleando en estas, materiales de desecho, de segundo uso o con fallas de fabricación).

En Ecuador ya nada nos llama la atención, imaginemos la Coca Codo Sinclair, con fisuras estructurales, por lo pésimo de los materiales empleados, ¿Lo que podría pasar? o ¿Cuántos podrían morir, si algo sucediera?, no importa, mientras prevalezcan los intereses económicos de la clase política y de sus alcahuetes contratistas.

Haciendo alusión al problema, hace pocos días se me pidió que colaborará en un contrato, al final la decepción fue tremenda, por el hecho de exigir que los materiales a emplear cumplan las especificaciones técnicas, en cuanto a calidad y durabilidad, la respuesta fue: “Tu no sirves para contratista”, esto se hace simple, para que nos vuelvan a llamar y volver a cobrar. Si las cosas son así, “Yo no sirvo para contratista”.

Pablo Ortiz Muñoz

acuapablo1@hotmail.com