¿Qué hacemos mal en el Ecuador?

Parece una película repetida lo que sucede en el país. Nuevamente tenemos protestas sociales en el marco de las decisiones gubernamentales. Además de ello, el conflicto marcado en la Asamblea Nacional que es persistente y responde a los intereses mezquinos y a la falta de consensos que en democracia deberían ser parte de diario vivir político.

Las calles se encienden y quienes representan las agremiaciones y colectivos, nuevamente están cerrados a sus ideas propias, que en muchas ocasiones no tienen ni siquiera soporte técnico.

Pero, por otro lado, quien tiene el poder de turno otra vez piensa en el interés de pocos y no en el de muchos.  A todo esto, hay que sumarle la pandemia y las graves consecuencias económicas que ella trajo, que tal parece no importa cuando el ajuste fiscal es la aparente prioridad. La pregunta es ¿Qué hacemos mal? Y obviamente la respuesta ya no tiene un solo origen sino posee múltiples razones.

La base social ecuatoriana tiene paradigmas preestablecidos que no han logrado erradicarse. Estos básicamente debilitan el marco institucional y responden a unos pocos que desean mantener el Estado capturado. Si entendiéramos que la mejor manera de romper la esclavitud es consolidando un nuevo sistema donde se rija por la libertad sí, pero comprendiendo que el interés colectivo siempre prima sobre el particular y además que comprenda que el valor del otro es mi valor. Cuando los niños sean la prioridad del cambio, y sean en quiénes pensemos la realidad podrá cambiar. No basta con discursos elegantes, es hora del cambio de las bases sociales. La política nacional como la conocemos ya fracasó, es hora de que el colectivo social a través de la defensa de sus causas tome la batuta. Es hora de romper esa dinámica viciosa del común poder agresivo, y girar hacia el origen humano que a través de su dignidad puede recomponerlo todo.

Leonardo Izquierdo Montoya

leonaro.izquierdo.m@gmail.com