Una de cal y otra de arena

En la economía ecuatoriana esta frase se ajusta a una de las últimas decisiones del Presidente. Lo positivo, congelar los precios de los combustibles para impedir que sigan aumentando, pero lo negativo, incrementarlos antes de congelarlos, prácticamente un golpe adicional a la economía de la población.

Sin embargo, como en toda medida, hay ganadores y perdedores, aunque pareciera ser que esta vez, son más los perdedores. Pierde el gobierno porque afecta su posibilidad de disminuir el déficit fiscal, además, de los eventuales inconvenientes con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por no continuar con la política de eliminación de subsidios. Pierde la población, porque el aumento de los combustibles se traslada a los precios en la economía, lo cual afecta en mayor medida a la población en situación de pobreza.

Aunque pareciera que una parte de los transportistas están de acuerdo con la medida, esto no soluciona el problema, recordemos que, desde mayo de 2020, las gasolinas extra y ecopaís se ha incrementado en un 46% y el diésel en un 90%, así que lo más probable es que el costo del transporte aumente en los siguientes meses.

Posiblemente, se ha logrado calmar en el algo el descontento social, sin embargo, principalmente el movimiento indígena y otras organizaciones sociales no han respondido favorablemente a la medida, por eso una de cal y otra de arena para el gobierno.

Es claro que esta medida no soluciona el problema, ni para el gobierno, ni para la gente, por eso la focalización del subsidio a los combustibles debe ser prioritario en la agenda.

Diego García Vélez

dfgarciax7@gmail.com