El hábito por la lectura

Desde siempre, y entiendo que hasta siempre, la lectura ha sido, es y será una actividad que permite a las personas enriquecer, en alto grado, su nivel académico y de cultura general. Se menciona, por ejemplo, que Miguel de Cervantes, nombre ilustre de las letras castellanas, era un asiduo lector, que leía hasta los papeles que encontraba en la calle. De ello devino sus grandes conocimientos que le motivaron a escribir su magistral novela “Don Quijote de la Mancha”.

Como docente, siempre he recomendado a mis alumnos que lean, con la premisa de que “el que lee es una persona culta y quien no lo hace, es una persona inculta”. Antes, incentivar a la lectura en los estudiantes era más fácil, porque no se contaba con el desarrollo tecnológico comunicacional que tenemos ahora. Me refiero a las redes sociales que, usadas en buena forma son muy útiles; pero, cuántos lo hacen para fines que caen en la maledicencia y ruindad. Cuántas veces, ahora, cuando se pide a alguien que lea, se escuchan expresiones como estas: “leer? qué pereza!! o “qué aburrimiento” o, “qué voy a perder el tiempo en eso”; u otras parecidas que evidencian que nuestra niñez y juventud, se está alejando de los libros, y, eso, es muy malo.

En los centros educativos de nuestro país, para el área de Lengua y Literatura, el Ministerio de Educación, a través de sus lineamientos curriculares, recomienda una serie de libros, acordes al grado o curso de estudio y que pueden marchar de la mano con los afanes cognoscitivos de los estudiantes. Textos de autores locales, nacionales e internacionales, con temáticas recreativas al comienzo para, de manera progresiva, introducir a los estudiantes en temáticas que inviten a la reflexión con una lectura primero inferencial y, luego, una lectura analítico crítica que debe forjar a la práctica de valores, tan necesarios para nuestros tiempos.

Si queremos tener una panorámica interesante para dirimir variadas temáticas en una conversación o debate, la mejor manera de prepararnos es a través de la lectura. Desde la casa, hasta la universidad, todos debemos fomentar el hábito por la lectura.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com