En el umbral del sexto Festival Internacional de Artes Vivas Loja 2021 (Fiavl), que tendrá lugar dentro de poco, y con unos singulares matices de realización: primero por la pandemia que aún atravesamos; y, segundo, por la disminución del presupuesto asignado que es casi cinco veces menor que el primer festival. Más allá de la queja o el reclamo, por esto último, está la proactividad.
El pasado 29 de septiembre de 2021, autoridades a cargo de la organización del Fiavl invitaron a una amplia reunión de instituciones de la ciudad de Loja, para “hacer minga” desde cada frente, y convertir a esta edición del Festival, en una gran experiencia cultural y ciudadana.
Recuerdo con beneplácito a cada uno de los representantes institucionales, cual, si fuese la reunión de planificación de navidad de sus hijos, ofrecer su mejor contingente para la realización exitosa de esta sexta edición del Fiavl. Terminada la reunión, un representante del sector productivo me comento una idea que me permito compartir con ustedes.
Y qué tal si pensamos en un Festival, que al igual que el modelo de gestión que tiene por ejemplo la Feria de Loja, a través de la Corporación de Ferias de Loja, con su propia estructura orgánica de funcionamiento. Es decir, crear un ente público-privado, encargado de toda la gestión del Fiavl y así depender cada vez menos de los recursos públicos, y que sea el Festival, el generador de recursos a través de la activación económica cultural y turística.
Marlon Tandazo Palacio
@MarlonTandazoP