Educar para comprender, no para memorizar

Hace algunas generaciones los estudiantes se enfrentaban a la angustia de lecciones orales al pie de la letra, las extenuantes clases en las que tenían que copiar en el cuaderno de borrador la información para luego pasar al cuaderno de materia, muchos maestros asociaban el rigor con la imposición de exámenes difíciles, largos, que gran parte del salón no aprobaba; era un aprendizaje memorístico donde el docente tenía la última palabra.

Memorizar no es el mejor camino para aprender, aprendemos con la experimentación y, sobre todo, al emocionarnos.  Las investigaciones demuestran que la emoción, el deporte, la sorpresa y la experimentación son algunos de los ingredientes necesarios para sumar conocimiento.

Educar para comprender tiene la intención de promover y potenciar la creatividad, la imaginación, la solución de problemas, el desarrollo de una cultura de emprendimiento, de trabajo por proyectos, del desarrollo de procesos, del explicar las razones del camino tomado y valorar los resultados; significa también, fortalecer la convivencia y su necesidad para hacer las tareas en comunidad. Aprender exige ambientes de aprendizaje promovidos por un profesorado que desarrolle su práctica docente con pasión, amor y cultivo de la ética.

Educar para comprender exige liderazgo académico del profesorado y de los directivos, para diseñar buenas y nuevas prácticas, tanto en el aula como en los diferentes espacios de la institución escolar.

Patricia Carrión Pilco