¿Eres lo que dices?

En el cotidiano vivir nos encontramos con una serie de ideologías positivas o negativas, una serie de pensamientos que dirigen el camino de las personas que lo proclaman, entonces se comienza con vociferaciones a los siete vientos y sus siete mares de cómo  debe ser la verdadera y correcta forma de vivir según la perspectiva del erudito o erudita que lo catequiza; y es cierto vivimos en una sociedad supuestamente libre de pensamiento, (aunque a veces solo necesitamos una jaula más grande para sentirnos más cómodos) el problema radica en las contradicciones, entre los discursos y las acciones, luego se intensifica cuando se trata de imponer formas de pensamiento  y termina dándole una bofetada a sus palabras incumplidas.

Y el individuo grita: “se debe ser así” cuando se debería gritar “yo soy así”, dos posturas muy contrarias; en una refleja un consejo no solicitado, mientras tanto, en la otra postura no existe reflejo sino eco. Los errores de interpretación hacen que las personas actúen sin racionamiento y sea netamente pasional, por ende tenemos humanos que llegan al punto de querer cambiar de escritura solo para sentirse “aceptados”, otros que intenta legalizar lo inhumano, también tenemos la doble moral, al punto que  hasta los emprendedores, que al momento de llegar a ser jefes se olvidaron del talento  humano; entonces se concluye que el problema radica en el egoísmo del “Yo”, mientras a mí no me afecte lo de mas no importa, mientras a mí me den derechos las obligaciones deben cumplirlas otros, mientras yo gane no me importa quien pierda; y lo peor es que utilizan el verbo para lavar cerebros y ya no peleamos por una causa común. Ya no es la humanidad… es codicia.

Jorge Luis Valdez