Decadencia de occidente

La civilización occidental nace aproximadamente hace 2500 años sobre la base de la confluencia entre Grecia, Roma y Jerusalén. Occidente, a lo largo de su historia, logra plasmar una “estructura mental” que se caracteriza principalmente por ser dualista, determinista, mecanicista y reduccionista. Un dualista cree, por ejemplo, que existe diferencia entre ciencias blandas y ciencias duras; que una cosa es la cultura y otra la naturaleza, entre otros aspectos. El determinista cree que todas las cosas están de antemano fijadas, condicionadas y pre establecidas; asume que todo está sujeto al principio de causalidad y necesidad; sostiene que “el pasado determina al presente y que la línea de tiempo que une el pasado con el presente determina el futuro” (Maldonado, 2019).  El mecanicista dice que toda la realidad tiene una estructura igual a la de una máquina, la misma que puede explicarse mecánicamente a través de un «Deus Ex Machina». Y, por último, el reduccionista arguye que para comprender algo hay que dividir el todo en sus partes, porque «el todo no es más que la suma de las partes». Esta estructura mental ha provocado, siguiendo a Oswald Spengler, que occidente se encuentre en decadencia porque ya cumplió su ciclo; siendo la civilización que menos tiempo ha durado en la historia en comparación con otras civilizaciones. Occidente hoy adolece de graves problemas, el más destacado es la crisis climática que nos está conduciendo a la sexta extinción masiva. Ya depende de nosotros tomar en serio la crisis y afrontar con optimismo trágico los problemas civilizatorios que nos aquejan y a la vez proponer, con esperanza, cambios radicales en nuestros estilos de vida. Si esto ocurre seremos una generación que, por primera vez, será capaz de ver la muerte de una civilización y a la vez el nacimiento de otra cuyo nombre aún está por definir. 

Jorge Benítez Hurtado

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