El tiempo, un recurso no renovable

Un aspecto sorprendente del tiempo es que continúa su marcha inexorable y sin detenerse a esperar a nadie. Preocupados por cuidar los demás recursos que se agotan en el planeta, parece que hemos olvidado que el tiempo es el recurso menos renovable de todos y, además, el más desperdiciado.

Si la vida fuera como la libreta de ahorros de un banco con un saldo de tiempo limitado de la que estamos retirando cuotas, momento a momento, hasta que la cuenta, se agota, entonces no hay sobregiros, ni créditos, ni diferidos, ¡cuando se acaba, se acaba!

Por ejemplo, el tiempo que nos tomó en escribir los párrafos anteriores, ¡ya no puede ser renovado! Bien por el tiempo bien gastado y una pena por el tiempo desperdiciado.

¿Para qué preocuparse preguntando “Cuánto tiempo tengo”? Más bien, hemos de preocuparnos por “¿Cómo voy a usar el tiempo que tengo? Es mejor aprovechar eficazmente el tiempo que tenemos, hacer cada cosa a su tiempo.  El resultado final de aprovechar o no el tiempo se reduce a nuestra elección, a la voluntad y al compromiso de establecer los hábitos que le darán más control, tanto sobre lo que se espera, como lo inesperado, que sucede todos los días.

Entonces importa que nuestras actividades diarias, nuestras acciones y metas, estén en la misma dirección y sentido de nuestros sueños, de nuestros anhelos, de lo queremos que guíe nuestra vida.

Y como se nos acaba el tiempo… permítanme agregar esta canción Tiempo y Destiempo, interpretada por Chabela Vargas:

Sabia virtud de conocer al tiempo

A tiempo amar y desatarse a tiempo

Como dice el refrán, dale tiempo al tiempo

Que de amor y dolor, alivia el tiempo

Zoila Isabel Loyola Román

ziloyola@utpl.edu.ec