Del campo a la universidad

Partiendo de un dato conocido como es aquel que nos muestra que las naciones iniciaron su crecimiento económico a partir de la agricultura, podríamos concluir que cuando esas mismas naciones desarrollaron muchas empresas asociadas a industrias y servicios la agricultura pasó a segundo plano.

Los países bajos son un ejemplo de esto, en 1970 su nivel de industrialización era tan alto que empujaba a los jóvenes a salir del campo a la universidad y luego como profesionales ya no regresaban al campo y se empleaban en las industrias, lo que originó un serio problema que estuvo a punto de terminar con la agricultura Holandesa.

Poca superficie cultivable y altos sueldos de los trabajadores agrícolas arrinconaban al sector agropecuario, no había forma de competir con los agricultores del sur de Italia, o con los de España, que disponían de mayor superficie cultivable y producían alimentos más baratos, así que este pequeño país de Europa tenía todo en contra para mantener su sector primario a flote.

Para salir del conflicto lo fácil era entrar en un sistema de subvenciones y pagos a los ganaderos y agricultores, para que así estos dejaran de protestar, pero Holanda tomo otra decisión, si iban a intervenir y hacerse cargo del sector primario lo harían bien, es decir, si no podían reducir los sueldos ni agrupar a las pequeñas granjas, entonces decidieron incrementar la productividad.

Para logarlo era necesaria una herramienta fundamental, la tecnología, para esto crearon una universidad, la de Wageningen, hoy considerada la mejor universidad de innovación y tecnologías agropecuarias del mundo, la cual se financia con fondos públicos y de la empresa privada, si, la empresa privada financia a esta universidad, cerrando la brecha gigantesca que hay entre la universidad y el mundo real.

Este país logró disminuir el consumo de agua de sus cultivos en un 90% logrando con esto un enorme beneficio económico y ecológico.

Fredy Cueva Castillo

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