En pleno año 2021, donde la pandemia ha sido parte de nuestras vidas desde finales del 2019, aún seguimos todos luchando por eliminarla. El escenario ha mejorado notablemente con la vacunación masiva, aunque falta mucho para ganarle la pulsada al Covid-19.
Bajo estas condiciones recientes, creemos que la máxima plaga está siendo combatida, sin embargo, no nos damos cuenta que un enemigo aún más poderoso está tomando fuerza año a año, potenciado además por nuestras propias acciones.
Basta con observar inundaciones, altas temperaturas, lluvias intensas, deslaves, huracanes, entre otros fenómenos naturales que el mundo ha soportado estos últimos meses, para darnos cuenta que la hora cero ha llegado. Ya no tenemos tiempo, el tiempo al contrario se acabó y es hora de que las labores sean agresivas y directas. El último informe de las Naciones Unidas referente al cambio climático incluso adelanta altos impactos ya hacia el año 2030.
Con este serio antecedente, debemos llevar la teoría a la práctica a través de lo que llamamos la “acción colectiva”. No es más que integrar al sector público, privado, ciudadanía y universidades con el mismo objetivo común, pero con un gran sentido de planificación territorial y fortalecimiento institucional, que nos permita ser resilientes frente al cambio climático y buscar estilos de vida sostenibles.
La propuesta de la articulación multisectorial es sumamente necesaria y prevalece como única opción en estos momentos, así que dejemos a tras las diferencias y hagamos un bloque sólido con el mismo horizonte para hacer frete al enemigo que está llegando a la humanidad.
Leonardo Izquierdo Montoya
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