En octubre de 2019 el país vivió una grave crisis política y social generada por la eliminación del subsidio a los combustibles, a partir de la cual se comenzó a trabajar en diferentes propuestas para su focalización. Como alternativa el expresidente Lenin Moreno ejecutó un decreto que fija los precios del diésel y la gasolina (extra y ecopaís) a través de un sistema de banda móvil de más/menos el 5%.
El sistema actualiza los precios de acuerdo a las condiciones del mercado, es decir, que suban o bajen mensualmente en un máximo del 5% respecto del mes anterior, no obstante, desde la aplicación de esta medida (mayo 2020) el precio de los combustibles se ha incrementado en 60% para el diésel y 30% para la gasolina.
Según el portal GlobalPetrolPrices.com los precios de los combustibles en Ecuador aún son de los más bajos en la región, ya que la gasolina supera los precios de Venezuela, Bolivia y Colombia, mientras que el diésel solo es más caro que en Venezuela. Sin embargo, el gobierno actual ya está afrontando manifestaciones de diferentes sectores, principalmente del transporte, que ha sido afectado por el aumento de precios de los combustibles y por los efectos de la pandemia.
El aumento constante de dichos precios puede provocar un incremento en el costo del transporte público, afectando especialmente a la población más vulnerable. Entonces, es necesario que el gobierno priorice la focalización de los subsidios dentro de la agenda pública, poniendo por delante el desarrollo del país y el bienestar de la población, antes que el cumplimiento de medidas impuestas por organismos internacionales.
La focalización no puede seguirse postergando, ya que es clave para mejorar las finanzas públicas y proteger a la población de menores recursos económicos.
Diego García Vélez
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