Datos de la autoridad ambiental nacional y de la Secretaría de Gestión de Riesgos, muestran que en el Ecuador los incendios forestales se han convertido en una de las principales amenazas para la naturaleza, al causar una alarmante pérdida de cobertura arbórea y consecuentemente de nuestra biodiversidad; en los últimos ocho años se han quemado más de 190 mil hectáreas, lo que equivale a perder toda la cobertura vegetal del Parque Nacional Podocarpus y algo de su área de amortiguamiento.
La zona andina ecuatoriana es la más afectada, la provincia de Loja cada año sufre episodios en donde se pierden grandes cantidades de vegetación, sólo en 2020 se vieron afectadas más de seis mil hectáreas entre bosques nativos, plantaciones de eucalipto, remanentes de pino y grandes cantidades de pajonales.
El 99% de incendios forestales son causados por la mano del hombre, ya sea por quemas agropecuarias que se salen de control o por la basura que personas inconscientes dejan en diferentes sectores; esta situación ligada con las condiciones climáticas de los meses de agosto y septiembre, ahondan el problema.
Por ende, los incendios forestales constituyen un problema que debe ser abordado de manera integral, en donde los tomadores de decisiones tienen la tarea de considerar no sólo el lado ambiental, sino también abordar el enfoque agrícola, ganadero y turístico. No obstante, es responsabilidad de todos contribuir para evitar que se generen estos eventos que sin duda impactan nuestro entorno.
Benjamín Ludeña
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