Los movimientos sociales desde la propia revolución francesa, se unieron en función de una propuesta ideológica, cuyo único objetivo era el bien común y el desarrollo armónico de la colectividad. Con la vigencia de regímenes capitalistas se privilegió el dinero como único objetivo en el desarrollo económico y social de los pueblos.
De esta realidad no estuvo exenta la política y sus organizaciones partidistas, las cuales, perfeccionaron sus empresas electoreras para utilizar eficientemente el desarrollo de las comunicaciones y la tecnología. Sumemos a esto el marketing político y las grandes maquinarias publicitarias que venden la imagen y las promesas de los candidatos
Esta imagen sigue latente en nuestro país, aún los líderes de las tiendas partidistas -con algunas excepciones- basan su quehacer ideológico y doctrinario en la burocracia, en los empleados que, aborregados por el temor a perder su cargo, asisten a las concentraciones políticas y engrosan las filas de la ignorancia partidista.
El Ecuador carece de auténticos partidos políticos, hoy se lucha por acceder al poder económico y de convierten en populistas sin ninguna orientación ideológica y doctrinaria que los una; por tanto, cuando el caudillo, el cacique o el dueño del partido pierde espacios de poder, su partido va camino al despeñadero, como ocurrirá en las próximas horas cuando se ratificación la eliminación de algunos partidos que perdieron su norte, su ideario y su registro electoral; para que esto cambie les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin paladines Salvador
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