Se suele decir que la empatía es el ejercicio de ponerse en la piel del otro para interpretar sus pensamientos; es decir, de entender y relacionarse con las necesidades y dolores de los demás. Es un elemento clave que nos permite valorar a los demás; es decir, valorar lo que otros dicen, lo que otros hacen y cómo se sienten.
Los usuarios se han vuelto cada vez más exigentes. Quieren organizaciones que sepan ponerse en sus zapatos, los entienda, se identifique con ellos, respete y se comprometa con sus necesidades, expectativas y anhelos. Obviamente, en estas organizaciones los lideres juegan un papel muy importante para conectarse con su equipo, construyendo un sentido de confianza, apertura y comprensión que hace que los colaboradores se sientan apreciados, valorados, oídos, reconocidos y cuidados. Gracias a esta habilidad los trabajadores consiguen aceptar y convivir de manera adecuada.
Cuando un líder hace que su equipo se sienta de esta manera, el equipo se torna fuerte y unido, y es cuando realmente se alcanzan objetivos importantes. Podría incluso decir que una organización sin empatía tiene los días contados, es una empresa sin un futuro claro, al menos a mediano y largo plazo.
Sin duda la empatía es un ¨arma¨ poderosa en la medida que entendamos que no basta con ponernos en el lugar del cliente, sino también, en el lugar de nuestro equipo de trabajo, quienes son los que conocen al cliente, y están detrás del servicio que se brinda.
Andrés Sigcho O
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