De las continuas decepciones de la Corte Constitucional

Una vez más la Corte de los Milagros (mineros) se sacó del sombrero una serie de absurdos para proteger a la minería. El 29 de marzo se presentó una propuesta de consulta popular para saber si el pueblo quiteño quería minería en sus áreas naturales protegidas y en el territorio de la Mancomunidad del Chocó Andino. La Corte más preparada de la historia de la república consideró que las preguntas eran demasiado ambiguas pues hablaban de dos territorios que no coincidían en su totalidad. La Corte de las Posibilidades Infinitas cree posible que una persona quiera minería en territorio A y no en B; y entonces salta a la “defensa de los derechos” de los votantes y se pronuncia diciendo que, ya que las preguntas son ambiguas, lo mejor es que nadie pueda decidir absolutamente nada.

El comportamiento de la Corte de los Obstáculos, ya no sorprende. Cuenca tuvo que presentar cuatro propuestas de consulta popular para pasar todos los filtros impuestos por la Corte. Bien harían los jueces en entender que las consultas populares tienen un carácter democrático, pues parece que no entienden que no todos en Ecuador han estudiado derecho constitucional e imponen más trabas de las que una revista científica pide para una publicación.

Por otro lado, la decisión de la Corte del Extractivismo, no es inocente en lo más mínimo. Nunca ha habido una consulta popular que le diga “si” a la explotación minera. Decirle “no” a la consulta popular, es decirle “si” a la minería. Pensar que la Corte no entiende esto, es pecar de ingenuidad.

Alex Samaniego

@AlexSMA21