Sin duda que la manzana es la fruta más popular de todos los tiempos: “una manzana podrida pudre a las demás” es ser una mala influencia, “la manzana de la discordia” cuando se es ocasión de contrariedad, “Darle al maestro una manzana”, retribuir la educación recibida “estar sano como una manzana” tener buena salud, la famosa manzana de Newton, los Beatles utilizaron la manzana para el logotipo de su grupo Rock, “la manzana envenenada” que ofrece la bruja a Blanca Nieves, la manzana mordida de Apple y sus ordenadores Macintosh.
Me voy a referir a las más remotas de las remotas menciones que se hace a la manzana: Cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, aquí la manzana representa la tentación.
Cuando éramos chicos, desobedecer, hacer travesuras, fugarnos de clase, pelear con nuestros hermanos… Tentaciones mínimas, inocentes, mordiscos a una pequeña manzana de un cajón repleto.
¿Y ahora que somos mayores? tentaciones mayores, mordidas a manzanas que no son tan deliciosas como creíamos…mordidas a manzanas envenenadas. Esa “tara” congénita de la especie humana que sigue allí tan presente tentándonos a pasar los límites la línea sutil que divide lo que está bien y lo que no lo está
A los mortales nos quedó el morbo de contravenir las normas, de caer en la tentación a la que alguna vez, hemos dado el “mordisco”: “¿qué pasaría sí…?”, y da vueltas en nuestra cabeza… “¿qué pasaría?” Tentaciones mayores o tentaciones menores, pero siempre tentaciones.
Queramos tener la sabiduría para discernir y elegir aquellas ofertas entre manzanas y manzanas para nuestra vida y así, al final del día, decir “Hemos salvado la vida, como un pájaro, de la trampa del cazador”.
Zoila Isabel Loyola Román
ziloyola@utpl.edu.ec