Lo bueno de lo malo

Todo pasaba tan lento o eso era lo que todos creían, pero sin darnos cuenta el mundo iba avanzando cada vez más rápido, de la noche a la mañana se dio algo llamado coronavirus, fue como una noticia totalmente inesperada, nadie esperaba empezar y terminar un nuevo año con mascarillas o cuidándonos entre nosotros mismos, todos con un mismo propósito; ¨no contagiarse¨, todos empezaron a encerrarse con tal de no ponerse en riesgo así mismo y a su familia.

Algo que fue realmente agotador, ya que a nadie le gustaría estar encerrado en un solo lugar, sin poder hacer nada más que ver las noticias diciendo que cada día iba aumentando los casos de covid ¿malas noticias no? Pero en ese tiempo la pregunta que rondaba era: ¿cómo terminarán las clases? ¿Hasta este punto todo estaba mal no? Pues no lo está, las escuelas, colegios, universidades, etc., todos tomaron la idea de dar clases virtuales; una gran idea.

Pero no todo son clases, la cuarentena ayudó mucho, demasiado, diría yo. Ayudó a muchas familias a unirse y apoyarse entre sí. En este tiempo salió a relucir el cariño que la familia expresa hacia una persona y sobre todo la esperanza que nunca se debe perder, es como una luz prendida entre miles de luces apagadas, todos empezaron a unirse a Dios y tomar en cuenta que muchas cosas son distintas a como ellos creían, por ejemplo: ¨ahora el planeta está respirando de los humanos¨.

El legado que dejó cada uno de los fallecidos en la vida de sus familiares, seguro transformó su forma de pensar, de ser y de entender la situación. Muchos se dieron cuenta sabiamente que el dinero no lo es todo, hoy estamos y mañana no, es algo difícil de aceptar, pero es la cruda realidad. Es mejor saber la verdad que estar ilusionándose con una mentira, la verdad es que todo esto a puesto en evidencia que debemos mejorar, cambiar nuestras mentes cerradas y poder aceptar todo esto como una victoria y experiencia que nos va a servir en la vida.

Melany Paola Granda Rendón