Un legado de amor

En tu memoria abuelita Ubis.

Hay una mujer tan grande como el cielo, tan infinita como el mar. Su nombre es Ubaldina, una mujer alegre, de espíritu noble, con una entereza única, ejemplo de fortaleza y valentía. Teniendo como su lenguaje la complicidad, el amor inscrito en las tardes de merienda y de historias escuchadas al calor de la almohada. No había mejor lugar para descansar que el regazo de la abuelita Ubis; sus brazos nuestra medicina, con un envoltorio cargado de sus años de sabiduría y cabellos de plata que escondían en su interior una niña.

Nos enseñó a agradecer, a reconocer el valor de las cosas, a ver el mundo con respeto, a valorar la importancia de nuestras vidas ayudándonos a crecer con madurez, nos inculcó con el vínculo del amor y las palabras susurradas que nos arropaban antes de dormir con sus consejos y sus sonrisas la sabiduría del coraje y el amor incondicional que enriquece y ampara hasta hoy en su ausencia.

Han pasado algunos años y te tenemos presente abuelita Ubis, tu legado no se mide en bienes materiales, tu legado se mide en el tiempo compartido, en tus sabios consejos, en los paseos que dábamos cuando íbamos al mercado, en las tardes de golosinas y mimos, en el  trabajo con amor cuando preparábamos juntas los productos para tu tienda. Tu legado se mide en los valores transmitidos, en las emociones, en el juego, en las confidencias, en los sabios consejos, en tu protección e instinto maternal.

Gracias abuelita Ubis, nuestro pedestal y reserva de sabiduría.

Patricia Carrión Pilco

patbethc@hotmail.com