Esta época se da propicia, para el que se lo proponga logre cuestionar todo lo que observa o pasa en su realidad. A continuación, una ayudita con un cuestionario elemental a ver en cuantas respuestas coincidimos y si no, ¡fácil!; nos tomarnos unos minutos y exploramos nuestro conocimiento y armamos un cuestionario propio, que nos lleve a respuestas acertadas, lógicas o razonables. Solo para saber que tan bien o que tan mal estamos.
¿Cuál es el día más bello?… Hoy
¿La cosa más fácil?… Equivocarse
¿El obstáculo más grande?… El miedo
¿El mayor error?… Abandonarse
¿La raíz de todos los males?… El egoismo
¿La distracción más bella?… El trabajo
¿La peor derrota?… El desaliento
¿Los mejores profesores?… Los niños
¿La primera necesidad?… Comunicarse
¿Lo que nos hace más felices?… Ser útiles a los demás
¿El misterio más grande?… La muerte
¿El peor defecto?… El mal humor
¿La persona más peligrosa?… La mentirosa
¿El sentimiento más ruin?… La envidia
¿El regalo más bello?… El perdón
¿Lo más imprescindible?… El hogar
¿La ruta más rápida?… El camino recto
¿La sensación más grande?… La paz interior
¿El resguardo más eficaz?… El optimismo
¿La fuerza más potente?… La fe
¿Las personas más necesarias?… Los padres
¿Lo más bello de la vida?… El amor.
Lo importante al cuestionarnos, es encontrar su beneficio en el proceso; descubrir talvez que en nuestra personalidad existían partes que no conocíamos o quizá hallemos las soluciones que estábamos buscábamos en lugar equivocado. Después depende de nosotros determinar la calidad de nuestra vida.
Talía Guerrero Aguirre
talia.guerreroa@hotmail.com