Se puede pensar que para un artista es difícil encontrarse con un lienzo en blanco y empezar a plasmar una nueva obra. Pues imagínense que este mismo artista reciba una obra mal hecha, en la cual no se distinguen sus elementos, en la cual se ha intentado cubrir errores con colores que solo la hacen más perceptible a los ojos de quienes la contemplan; para ser compuesta bajo el pedido de su dueño; eso, eso sí sería una labor difícil. Algo similar le espera al presidente electo Guillermo Lasso, quien ha sido encargado por la mayoría de los 17 millones de ecuatorianos para reparar la obra realizada en un país, que muestra todo lo contrario a lo que sus ciudadanos han deseado durante décadas y que no se ha conseguido hasta la fecha.
Todos debemos estar conscientes de que la tarea no será fácil y el presidente electo ha hecho muchas ofertas a muchos sectores del país con el afán de obtener su apoyo, pero esto representa más dificultades al momento de querer plasmar su obra, su estilo personal, su forma de dirigir y colorear las esperanzas de los millones de personas que soñamos no con un futuro, sino con un presente de oportunidades.
El plazo para completar la obra es de cuatro años y pienso que todos, independientemente de nuestra inclinación política, estaremos pendientes y deseosos de que el nuevo gobierno pueda lograr un espacio para que los ecuatorianos no nos distanciemos más y nos encontremos para ayudar con esta obra.
Pablo A. Carrillo Coronel
Twitter: @carrillocoronel