Más ciudadanía comunicacional

La ciudadanía comunicacional se construye a través diálogos e interacciones en los espacios públicos, interpela al poder y empodera al ciudadano como protagonista de la vida política, supone la participación creativa de las personas porque no hay democracia política sin democracia comunicacional, como se señaló en el Mutirão de comunicação de 2010.

Los valores colectivos de la ciudadanía comunicacional son libertad, igualdad y justicia social, y a nivel individual tolerancia y aceptación de las diferencias, pero con el tiempo y fruto de procesos sociales, innovaciones tecnológicas y acceso a la educación aparecieron nuevas demandas como el diálogo intercultural, la conciencia ecológica, la defensa de género, la atención a los refugiados, entre otras, es decir el reconocimiento de la diversidad como vía para lograr sociedades más justas y equitativas.

Edificar la ciudadanía requiere de la participación de las personas en los medios de comunicación, sin embargo, aunque existen leyes y prácticas periodísticas las voces ciudadanas en las noticias y en la opinión pública respecto a temas emergentes son escazas, el riesgo que esto implica es hacer invisibles intereses y aspiraciones de muchos grupos, así como menguar la calidad de la convivencia, la pluralidad y multiculturalidad.

Además, las manifestaciones de la ciudadanía comunicacional se expresan en formas tradicionales en relación a la Carta de los Derechos Humanos. Las razones están en las líneas editoriales, la economía de las empresas periodísticas y las propias agendas de la sociedad civil.

Quedan elementos para reflexionar críticamente el problema de la ciudadanía y velar por las libertades y obligaciones de los individuos, de las comunidades y del Estado.

Abel Suing

arsuing@utpl.edu.ec