
El Municipio de Loja nos ha fallado. El ayuntamiento, de manera poco responsable, hace pocos días, decidió “caminar” en contravía a un anhelado proyecto que apunta a fortalecer un efectivo sistema de movilidad peatonal, especialmente en el casco central de la ciudad, espacio público que se halla atestado de vehículos que provocan una importante contaminación ambiental, tanto en su versión atmosférica como acústica.
Para ello, y a decir de un estudio de la Dirección de Movilidad, Tránsito y Transporte Terrestre del GAD, el ‘… número de usuarios que ocupan estas vías para movilidad alternativa es bajo’ y de ahí, entonces, la justificación usada por el actual y ‘diligente’ Cabildo para eliminar la peatonalización de calles los días domingos y permitir con ello que los vehículos vuelvan a ocupar esa área. En otras palabras, el Concejo Cantonal no sólo que reculó en una de sus decisiones importantes, sino que dejó a la ciudadanía a merced de un tránsito vehicular que cada día crece de manera desproporcionada y que afecta a un derecho constitucional fundamental de la sociedad que es vivir en un ‘ambiente sano y ecológicamente equilibrado’.
Lo que olvida la Municipalidad es que la utilización de las calles para uso peatonal y de las ciclovías para estimular una movilidad diferente, requieren de medidas complementarias encaminadas a impulsar la participación activa de los vecinos, esto es, una sostenida campaña informativa; organización de eventos semanales con la intervención del sector público, privado y sociedad civil, con lo cual se genera un círculo virtuoso en este ámbito. Pero claro, en la lógica del esfuerzo mínimo, ante el no uso masivo de un mecanismo de movilidad sostenible, más vale su eliminación, sin importar que con ello se comprometa la salud de su población.
Giovanni Carrión Cevallos
@giovannicarrion