Ecuador es uno de los países que más veces acude a las urnas en períodos cortos de dos o más años, por ello, la palabra democracia es uno de los términos más usados del entorno político. Este concepto ha originado numerosos escritos y reflexiones; sin embargo, hasta ahora estaba congelado por la oposición entre democracia «formal» y democracia «popular». Esa época ha terminado; la democracia, sin calificativo, parece ser hoy objeto de un amplio consenso y su promoción figura en el orden del día de las instancias internacionales. Por tanto, la democracia es un ideal universalmente reconocido y un objetivo basado en valores comunes compartidos por los pueblos que componen nuestra llacta, cualquiera sean sus diferencias culturales, políticas, sociales y económicas… la democracia debería ser el modo más civilizado de vivir en sociedad con equidad y sostenibilidad de vida.
La crisis de los partidos políticos se ha hecho evidente con la sociedad civil y la democracia… a partir del auge del populismo que no es nuevo en el Ecuador, pues la tarea de adaptarse a los cambios de la sociedad y contextualizar los ajustes que esta requiere en la era de la modernidad, no han sido parte de la agenda de los políticos; al contrario, se dedicaron a operar tiendas partidistas para adecuarlas a los intereses económicos e intereses personalísimos de los dueños de los partidos. Dice George Bernard Shaw: […] “No es cierto que el poder corrompa, es que hay políticos que corrompen al poder.” […] Esta es una verdad que la vivimos en el día a día de nuestra politiquería representativa.
Actualmente la deslegitimación de los partidos y la ineficacia de los mismos aparecen como un fenómeno transversal que ha tenido consecuencias imprevistas en la configuración de las funciones del Estado y la representación de los GAD a nivel nacional, cuyas decisiones están marcadas por la atomización de los grupos politiqueros que las conforman. Para noviembre 29 del año en curso, no hay representación partidaria -con alguna excepción- ni línea ideológica que marque la diferencia; en la papeleta estarán representados los cromos de los que van a salvar la parcela de poder partidista y los intereses personales de quienes prestaron sus rostros para el sainete. Conclusión: no tenemos partidos, no hay ideología, no vivimos en democracia; para que esto cambie les deseamos: …buen viento… y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
leninb14paladines@gmail.com