Con amplitud y gran cobertura mediática se ha discutido en el Ecuador sobre la responsabilidad política y el juicio político, dos instituciones que tienen sus orígenes en España, Francia e Italia, como producto de casos de corrupción, gestados por responsabilidad política que pueden relacionarse con ilícitos de orden penal.
Jurídicamente estos acontecimientos han dado lugar a frecuentes debates sobre la concurrencia de la responsabilidad política y la autorización de un juicio político que habilite posteriormente al juicio penal, puesto que, las causales para incoar un juicio político son de carácter penal, no administrativas ni civiles; pues de estas se encarga la Contraloría General del Estado.
Como veremos en el decurso del juicio político al Presidente Guillermo Lasso -con las deficiencias del caso- continuará hasta la cuarta etapa, esto es, presentación del informe de la Comisión; la cual siguiendo el debido proceso… sustanció la causa en referencia. Sin embargo, la fase final del juicio, es decir, aquella que implica emitir sentencia condenatoria o absolutoria -en el Ecuador- se aparta de la naturaleza jurídica propia de un juicio, como lo veremos más adelante.
Desde lo jurídico debemos decir que, un juicio, debe llevarse a cabo ante los organismos adecuados del poder judicial de un Estado, cuya jurisprudencia o capacidad de decisión en la materia sea el pertinente y a la vez el garante de que la resolución del conflicto sea la más apegada posible a lo establecido por la ley. Ahora bien, esa decisión o sentencia que debe ser motivada por el o los juzgadores, y debe sustentarse en la presentación de pruebas de cargo y de descargo, puede ser cualquier cosa menos un juicio.
La fase final del juicio, la sentencia de los juzgadores (asambleístas), no está definida por la sana crítica del juzgador, sino por la conveniencia del politiquero que se aparta de la solemnidad del juicio y regresa al redil del circo, el acomodo, la mañosería y los intereses de trastienda, esto es la dictadura del voto; para que esto cambie les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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