En el transcurrir de la vida, solemos encontrarnos con cosas peculiarmente agradables, como cuando alguien tiene la costumbre de bendecirnos, con un “Dios te bendiga”; algunas veces de forma espontánea, otras que ni lo notamos y las veces que la buscamos¸ considero una expresión muy gentil, que debemos recibir con alegría, porque se trata del ofrecimiento de buenos deseos, con los mejores sentimientos que se albergan en el corazón del ser humano, llevando implícito cariño, el anhelo de prosperidad y la protección de Dios. Lo siguiente para reforzar el que “Dios te bendiga”:
“Benditos sean, los que llegan a nuestra vida en silencio, con pasos suaves, para no despertar nuestros dolores, ni nuestros fantasmas y no resucitar nuestros miedos.
Benditos sean, los que se dirigen a nosotros con suavidad y gentileza, hablándonos en el idioma de la paz, para no asustarnos el alma.
Benditos sean, los que tocan nuestro corazón con cariño, nos miran con respeto y nos aceptan con todos nuestros errores e imperfecciones.
Benditos sean, los que pudiendo ser cualquier cosa en nuestra vida, escogen ser generosos.
Benditos sean, esos iluminados que nos llegan como un ángel, como una flor o un ave, para dar alas a nuestros sueños y que, teniendo la libertad para irse, deciden quedarse a nuestro lado para hacer nido”.
La mayoría los llamamos amores o amigos, porque saben de distancia y nunca están muy cerca o demasiado lejos, pero siempre están en el momento que los necesitamos.
Talía Guerrero Aguirre
talia.guerreroa@hotmail.com