Para refrescar la memoria

La última vez que las tropas ecuatorianas cogieron sus armas para defender la soberanía territorial del Ecuador fue durante los 34 días de conflicto bélico que libró frente a Perú, entre enero y febrero de 1995 en el Cenepa, cuando nuestro país era gobernado por Sixto Durán Ballén y, el Perú, por Alberto Fujimori. Tres años después, el 26 de octubre de 1998, cuando se temía un recrudecimiento del conflicto, en Brasil, se firmó el Tratado de Itamaraty que puso fin a los permanentes enfrentamientos entre los dos países. Un estrechón de manos entre Jamil Mahuad y Alberto Fujimori selló este acuerdo de paz que, felizmente, hasta el momento no se ha roto.

Pero antes, en 1981, cuando era presidente del Ecuador Jaime Roldós Aguilera y de Perú Fernando Belaúnde Terri, los dos países, tras una incursión peruana a nuestro territorio, se enfrascaron en un severo conflicto bélico, de enero a marzo de ese año, en lo que se conoce como la guerra de Paquizha, Mayaucu y Machinaza en la cordillera del Cóndor.

Sin embargo, por las afectaciones territoriales que sufrió nuestro país, la guerra de mayor notoriedad con el Perú, fue la de 1941, cuando los ejércitos peruanos atacaron la parte sur y regiones de la Amazonía que no estaban delimitadas. El año siguiente, el 29 de enero (un día como hoy) de 1942, mientras las fuerzas peruanas habían sitiado las provincias de El Oro y Guayas, en Río de Janeiro, el canciller Carlos Tobar Donoso, se vio obligado a firmar el infamante tratado que le significó a nuestra patria la pérdida de más de 200 mil kilómetros de nuestra Amazonía. Brasil, Argentina, Estados Unidos y Chile, fueron los garantes de este protocolo, irónicamente llamado de paz, amistad y límites. El mundo ardía por la segunda guerra mundial, qué se iba a preocupar por la usurpación que sufría nuestra patria. Ahora, nuestros ejércitos y la policía, se encuentran librando una dura batalla contra el terrorismo y todo cuanto genera el narcotráfico, sicariatos y extorsiones, en el llamado Conflicto Armado Interno. Esperamos que Ecuador salga airoso en este cometido y todos volvamos a disfrutar de la armonía y la paz que tanto necesitamos.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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