¡No se olvidarán de las ‘medidas de la Feria’!

En esta pequeña ciudad, todos los días de Dios suceden cosas sorprendentes; pero cuando llega agosto y septiembre, parece que todo en Loja se torna aún más sorprendente, maravilloso y está allí para disfrutarlo.

Los fuertes vientos del Villonaco, el Zhañi y el Cajanuma, abren de par en par las puertas del alma lojana para que salga ese chazo bueno y alcanfor que ahora está de fiesta, para recibir a todos los romeriantes, feriantes, devotos y los que se fueron lejos y ahora regresan de un tas.

En agosto viene a la feria la ‘Churona’ del Cisne, una querencia tan nuestra hecha de identidades sumidas en el ayer, el hoy y el mañana: la hermosa Virgen morena de grandes ojos negros.

En agosto y septiembre de feria en Loja florece esa magnificencia que son los arupos rosados la flor zamorana, teñida de primavera que despuntó en la ribera, de la campiña lojana.

Sí, en septiembre ¡Loja está de feria!  la feria más antigua del país, desde el decreto de Simón Bolívar del 28 de julio de 1829. Es en la feria de septiembre, en la Feria Grande, cuando nos encontramos con nuestros paisanos que regresan a su tierra, a su Loja que los espera con el más grande calor humano, alegres repiques de campanas, quema de castillos, globos, y el encuentro con el lojano cantor, bohemio que gusta de la buena comida, el mejor café, los bocadillos de la feria, hacer música y poesía, contar historias y despertarse de mañanita con cantos de mirlo, charro, chilalo o gorrión para recordarnos ese legado cultural, pero sobre todo nuestra identidad cultural hospitalaria y generosa que se traduce en la costumbre de regalar algún producto de los que traen a la feria de septiembre: “Las medidas de la Feria”.

Zoila Isabel Loyola Román

ziloyola@utpl.edu.ec

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *