No prediques, tus hijos te están mirando

Quienes somos padres estamos llamados a tener plenos actos de conciencia sobre la crianza de nuestros hijos, ellos nos miran todo el tiempo, no tiene sentido que les digamos que tengan su habitación ordenada, que no mientan, que no peleen, que no alcen la voz, que organicen su tiempo,  si nosotros no sabemos hacerlo; cómo pedimos a nuestros hijos que gestionen el conflicto si nosotros no sabemos gestionarlo, cómo  pedimos a nuestros hijos que se traten con cariño, si nosotros no nos tratamos con cariño, cómo pedimos a nuestros hijos que cultiven unas buenas relaciones sociales si nosotros no lo hacemos, cómo pedimos a nuestros hijos que lean, si nosotros no leemos.

Los padres somos el espejo en el que nuestros hijos se reflejan. Si estamos mal a nivel emocional, nuestras emociones también serán las suyas y nuestro comportamiento se verá proyectado en ellos. Como adultos tenemos derecho a expresar nuestro sentir, incluso equivocarnos, sin embargo, debemos incrementar nuestro control emocional y disciplina. Nuestras acciones ejemplificadoras serán la guía que les mostrará el camino a seguir. La pasión y el entusiasmo se contagian; no prediquemos, nuestros hijos nos están mirando. Practiquemos en casa la disponibilidad, el efecto contagio y la mejor forma de contagiar es que nos vean haciendo. La unidad familiar debe asumir la normalidad de los buenos actos. De nada sirve mil palabras y enseñanzas verbales si nuestro ejemplo no es coherente con ellas.

Patricia Carrión Pilco

patbethc@hotmail.com

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