Narrativas para elecciones

Los ecuatorianos decidirán sobre reformas a la Constitución y la convocatoria a una Asamblea Constituyente en este mes, e iniciada la campaña electoral se escuchan argumentos a favor de las tesis del gobierno y de la oposición, y aunque las proyecciones señalan el triunfo del sí hay pugnas para cambiar las tendencias.

Los electores se encontrarán con la incertidumbre de distinguir lo cierto de lo falso en las redes sociales, muchas promesas y acusaciones para deslegitimarse entre contrarios. Es decir, se consolidan escenarios de percepciones, sesgos y rechazos que derivan en narrativas de un país agobiado por la débil institucionalidad, carente de estrategias de largo plazo, atrapado en continuas crisis de producción que no ofrece grandes oportunidades para los jóvenes y, particularmente, que su subdesarrollo se debe a políticos deshonestos que llegan al poder para robar.

Esta premisa, que parece estar arraigada en cultura popular, explica la poca rendición de cuentas de los gobernantes. Además, los hechos confirman el sentir popular porque se reportan frecuentemente escándalos, malversaciones o crímenes que comenten los políticos. Pero la generalización aparta las historias de buenas gestiones, de participaciones, trabajos colaborativos, de eficiencia en gastos y más prácticas eficaces de muchos cabildos del Ecuador.

Cambiar una narrativa fatalista por otra de optimismo tomará tiempo. No es una responsabilidad a delegar a funcionarios o a medios de comunicación, corresponde a la sociedad acercarse a nuevas perspectivas de la política para que en futuras campañas electorales se juzgue desde los testimonios auténticos de personas y comunidades que alcanzan bienestar desde el respeto, el diálogo y una comunicación sincera.

La forma de gobierno democrática vigente implica la delegación a un equipo de servidores liderado por un presidente o presidenta, quienes requieren de la colaboración de sus mandantes, y para ello es necesario contar, decir, publicar las historias positivas que también suceden en el país.

Abel Suing

abelsuing@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *