‘Melcocha’, la perrita que fue rescatada de un feroz ‘cuadrilátero’

Era usada para que feroces canes entrenen con ella. Funcionarios la curaron. Le gusta el pan con café y jugar bajo la lluvia.

Cuentan que la perrita no ha escapado al cariño de varios ministros que han sentido admiración y hasta se han fotografiado con ella.
Cuentan que la perrita no ha escapado al cariño de varios ministros que han sentido admiración y hasta se han fotografiado con ella.

No se sabe qué tiempo tuvo que soportar ‘Lula’, una perrita Golden Retriever, las feroces dentelladas de canes de pelea que entrenaban con ella en un ‘cuadrilátero’, ideado por ‘seres humanos’, donde el dolor, el sacrificio y la lucha por la vida diarios, fueron una constante en ella, hasta que su suerte dio un giro de 180 grados.

Pelear hasta morir

Rescatada por una fundación local, ‘Lula’ salió de ese infierno, donde primaron el sadismo de ‘aficionados’ a esta clase de ‘combates’ y la crueldad de perros que se enfrentan entre sí hasta morir desgarrados por su oponente, ante las miradas de placer y barbarie de sus dueños. ‘Lula’ fue siempre el ‘objeto’ de prácticas y de adiestramiento del resto de perros.

Como no todo dura para siempre, llegaron los salvadores de la perrita. Un grupo de funcionarios del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) de Loja se interesaron por ella y la adoptaron. A sus manos, llegó un septiembre de 2015, plagada de dermatitis y con una infinidad de golpes y cicatrices, fruto de las mordeduras perpetradas durante las ‘prácticas’ diarias. 

Gabriela Cedillo Campoverde, servidora de la entidad desde agosto de 2015 y una de las ‘mamás’ del animalito, cuenta que, tan pronto llegó a la entidad, el grupo de funcionarios la sometió a un riguroso tratamiento de curación de la dermatitis y de los profundos golpes, tumores, aparte de administrarle la vacuna y hasta la esterilización.

Seis meses tardó su recuperación. Su fisonomía cambió y allí recién se dieron cuenta sus protectores, incluso el mismo veterinario, que se trataba de una Golden Retriever. Su pelaje cambió. Atrás también quedó el nombre ‘Lula’ porque a esa identidad no obedecía cuando la llamaban, entonces, optaron, dado su color, por bautizarla de ‘Melcocha’.

La más mimada

El escenario de terror fue reemplazado por el de calor y solidaridad. ‘Melcocha’ se pasea de oficina en oficina del INPC-L., especialmente por aquellas donde trabajan sus consentidoras y que la miman mucho: Elizabeth Banda, Gabriela Pacají, Beatriz Ayabaca (quien renunció hace algunos meses a la entidad, pero que sigue apoyando económicamente), Maritza Morquecho y Gabriela Cedillo. Todas ellas se consideran ‘mamás’ del animalito.

La perrita tiene aproximadamente 16 años. Ya no tiene muelas y la alimentación que recibe es blanda. Su delirio es el pan con café. También le aplican vitaminas. Hace unos meses, tuvo una descompensación en su salud, producto de haberse expuesto al agua, que es otra de sus pasiones: saltar bajo la lluvia.

“Nos entristeció mucho y pensamos en un desenlace fatal, pero se curó y hoy se encuentra con mucha energía”, cuenta Gabriela Cedillo, quien dice que, debido a su gran tamaño, ayuda al guardia de la entidad durante las noches a proteger los bienes del Estado.

‘Ella es única’

“Adoptar es la mejor manera. Melcocha nos ha unido a algunas compañeras”, expresa, al tiempo enfatiza que, en general, todos los servidores de la entidad, así como los del Ministerio de Turismo la miman y respetan mucho. El amor para ella es único.   

“Ella es única y en estos años que hemos compartido junto a ella vemos que, a pesar de que sufrió mucho, la vida la puso en nuestro camino y desde 2015 ha disfrutado plenamente, como tenía que ser. Es nuestra niña”, puntualiza la funcionaria del INPC.

PARA SABER

Las consentidoras de ‘Melcocha’

Elizabeth Banda (Planificadora y Talento Humano).

Beatriz Ayabaca (Arqueóloga, renunció hace unos meses, pero sigue apoyando económicamente)

Gabriela Pacají (Arquitecta restauradora).

Gabriela Cedillo (Catalogadora de Bienes Muebles)

VOZ

“Si la gente supiera de lo que se pierde, nunca abandonaría o abusaría de los animalitos porque son seres extremadamente tiernos y siempre están junto a nosotros”,

Gabriela Cedillo, funcionaria pública y una de las protectoras de la perrita.

Abrir chat