Los transportistas urbanos no tienen otra opción que vender sus buses

La pandemia del Covid-19 agravó la realidad económica del sector. Las deudas en los bancos les preocupa.

Incrementar el pasaje es vista como una ayuda ante la situación económica de los transportistas, aunque no es una solución definitiva.
Incrementar el pasaje es vista como una ayuda ante la situación económica de los transportistas, aunque no es una solución definitiva.

Los transportistas urbanos de Loja actualmente atraviesan momentos económicos bastante complejos y ello ha derivado en que, para salir de las deudas que tienen con los bancos, no tengan más opción que poner en venta sus buses.

Un caso es el de Daniel Aguirre Picoita, quien posee títulos profesionales de tercer y cuarto nivel. Él es propietario de un bus y desde hace 20 años está dedicado a la transportación urbana. La crisis que viven, según señala, se disparó con la pandemia del Covid-19, aunque manifiesta que antes ya se presentaban afectaciones, aunque no al nivel actual.

Deudas

Uno de los principales detonantes de la situación actual que viven los transportistas urbanos son las deudas que tienen con los bancos. Ellos, para comprar uno de estos vehículos, necesariamente tuvieron que solicitar préstamos. Señala que él al igual que otros socios de las empresas de transporte, no han pagado las cuotas a los bancos desde el inicio de la pandemia. “Los bancos ya nos han demandado. A mí también me demandaron. Nos tocó renegociar y refinanciar la deuda con unos créditos parche que son créditos que se llaman a plazo fijo”, dice.

Él obtuvo un préstamo de 115.000 dólares para adquirir un bus nuevo. Avanzó a pagar alrededor de 20.000 dólares, pero su deuda se incrementó y está en 113.000. Para cubrir esa suma, a más de intentar vender su transporte, también está vendiendo el terreno donde pensaba construir su casa. Pero eso no es todo: sus padres lo están apoyando y para ello han puesto en venta una casa y terrenos.

Otro caso es el de Patricia del Cisne Cabrera, quien adquirió un bus nuevo en 2016 pero que lo sigue pagando hasta el momento. La deuda continúa siendo considerable para ella y por eso decidió vender su vehículo, aunque confiesa que pocas personas han mostrado interés en comprarlo, pero le ofrecen precios “sumamente bajos”.

Manifiesta que han acudido a autoridades a instituciones para exhortar que se bajen los intereses de los préstamos. “Pero no hemos logrado absolutamente nada”, afirma. Para ella, el último incremento que tuvo el diésel causó afectación. Puntualiza que si bien continúan brindando un buen servicio a la ciudadanía, como dueños de los buses deben pagar más por el combustible pero cobrando el mismo pasaje de antes.

Revela que hay compañeros que atraviesan situaciones más duras por las deudas. Por ejemplo, cita que a algunos se les ha embargado sus viviendas y los mismos vehículos. “Ya no aguantamos más. Es terrible la situación”, exterioriza.

Causas

Daniel Aguirre Picoita manifiesta que una de las causas por las que ser transportista urbano ha perdido rentabilidad, es que no hay muchos pasajeros. Cree que eso se debe a que los ciudadanos sienten desconfianza en subirse a un bus. También considera que el ritmo de vida ha cambiado. Lo explica: antes las personas utilizaban más días a la semana el bus para realizar, por ejemplo, compras, pero ahora, prefieren salir un solo día y hacer una sola compra para el resto de días. “El número de usuarios disminuye en el bus”, manifiesta.

Daniel Aguirre Picoita señala que su caso es solo una muestra de lo que en realidad viven quienes desarrollan la misma labor. Refiere que él, luego de vender el bus, tiene opción de ejercer su profesión, pero no así el resto de compañeros, quienes solamente tienen sus buses como medio de trabajo. Estima que en Loja, son unos 150 propietarios quienes han puesto en venta sus unidades, a fin de apalear las deudas que tienen.

Una ayuda, pero no solución

El gerente del Consorcio de Transportistas Urbanos ‘Ciudad de Loja’, Diego Guerrero Ordóñez, manifiesta que aspectos como el incremento del precio del diésel, la reducción del número de pasajeros, y el no ajuste de las tarifas incide para que los transportistas tengan que vivir problemas económicos.

Sostiene que el incremento del valor de los pasajes ayudaría a aliviar el problema, pero aclara que esa no es una solución definitiva “porque la grave crisis del Ecuador, del usuario, es terrible”. Según un estudio que como Consorcio han elaborado, la tarifa debería ser de 50 centavos, pero por la crisis económica del país, pretende que no sea ese valor, sino menos, como 40 o 44 centavos, que constituyen una tarifa de equilibrio. “Es decir una tarifa que permite solo sostener, aunque no se gane mayor cosa, pero permita sostener el buen nivel de servicio”, enfatiza. Asimismo, espera que haya una “cierta normalidad” que permita ir recuperando de a poco a los usuarios.

Sobre el tema de los bancos, señala “que no hacen nada más que cobrar el capital y los intereses”. Lo que sí han hecho estas entidades, dice Guerrero Ordóñez, es aplazar el pago del capital. “Los bancos no pierden ni intereses ni capital”, asegura.

PARA SABER

En la ciudad de Loja, 238 buses brindan el servicio de transporte urbano.