El verso navideño “Ya viene el niñito” resuena en la memoria lojana con devoción. La coincidencia no es casual: los pescadores del norte peruano y sur ecuatoriano bautizaron a este fenómeno como “El Niño” porque sus corrientes cálidas solían manifestarse a fines de diciembre, cerca de la Navidad. Pero hoy, esa expresión adquiere otro significado: deja la lírica y nos recuerda que una de las fuerzas más contundentes de la naturaleza vuelve a llamar a nuestra puerta.
Desde abril y mayo pasados, los informes del Comité ERFEN advirtieron sobre la evolución del fenómeno. Pese al tiempo transcurrido desde las primeras señales, da la impresión de que la urgencia colectiva avanza a un ritmo mucho más lento que el calentamiento del océano. La amenaza dejó de ser una posibilidad cuando Gestión de Riesgos declaró la alerta roja nacional.
La pregunta ya no es si debemos prepararnos, sino cuánto tiempo más vamos a esperar. El Niño es una alteración océano-atmósfera asociada al debilitamiento de los vientos alisios en el Pacífico ecuatorial. Al perder fuerza, las aguas cálidas se desplazan a nuestras costas lo que puede intensificar las lluvias y, con ellas, los riesgos de inundaciones, deslizamientos, erosión y daños en la infraestructura.
La resolución oficial dispone activar los Comités de Operaciones de Emergencia y coordinar maquinaria en puntos críticos de la red vial. No obstante, la respuesta no debe limitarse a decretos; debe convertirse en acciones concretas y oportunas.
La prevención empieza en casa: limpiar canaletas y bajantes, revisar cubiertas y redes eléctricas. En sectores vulnerables a deslizamientos o inundaciones, es primordial definir rutas de evacuación y preparar mochilas de emergencia. Asimismo, en las ciudades y carreteras, las autoridades deben priorizar la limpieza de quebradas y colectores, asegurar maquinaria y atender puntos vulnerables. La ingeniería debe anticiparse a los problemas, estabilizando taludes, mejorando drenajes y protegiendo puentes y vías expuestos a la erosión hídrica.
La prevención no puede comenzar cuando llegue el agua. Debe comenzar hoy.
Juan Carlos García-Espinosa
jcgarciae@hotmail.com