Vinicio Carrión, docente de la UTPL, resalta la importancia de analizar y estudiar la relación entre el fuego y los ecosistemas. Ya se impulsan investigaciones.

El 2024 fue un año calamitoso en cuanto a incendios forestales, en algunos casos con siniestros de gran extensión que devastaron miles de hectáreas. Vinicio Carrión Paladines, docente investigador de la carrera de Gestión Ambiental de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), destaca la importancia de comprender estos fenómenos desde su disciplina: la ecología del fuego.
El experto revela que, en los últimos diez años, la ecología del fuego ha cobrado relevancia a nivel global debido a su relación con el cambio climático. Esta ciencia estudia el papel de los incendios en los ecosistemas y los organismos, analizando su origen, la cultura ancestral, los factores climáticos y los efectos en la vegetación, el suelo, el agua y la calidad del aire.
Carrión Paladines detalla que, en Ecuador, la mayoría de estos eventos son provocados por el ser humano, aunque también existen causas naturales. Destaca que la severidad de un incendio se mide por el daño ocasionado en el entorno y se clasifica en tres niveles: alta, cuando destruye completamente la vegetación; moderada, cuando afecta entre el 40% y el 60%; y baja, cuando impacta entre el 5% y el 10%.
Investigaciones en Loja
El académico manifiesta que, desde la UTPL, llevan a cabo estudios en dos ecosistemas de Loja. Uno de ellos aborda el páramo herbáceo de la parroquia San Lucas, donde los investigadores analizaron el uso del fuego por parte de las comunidades. Descubrieron que los quemas que provocan son de baja severidad y pueden mejorar la calidad del suelo, aumentando la materia orgánica.
Lo contrario sucede con los de alta severidad. Por ejemplo, Carrión detalla que una llama de esta categoría alcanza hasta los 800 grados centígrados. Estas son tan intensas que provocan daños significativos. En el caso del suelo, destruyen la materia orgánica.
“En principio, debemos tener claro que no todos los incendios son catastróficos; algunos son beneficiosos y pueden servir como una herramienta, si se los utiliza inteligentemente», expresa.
Otro aspecto de este estudio es que también se midió la regeneración natural de las especies pioneras. En este caso, se descubrió que no hay diferencias significativas entre las parcelas que no fueron quemadas y las que sí lo fueron; más bien, se “mantiene la diversidad”.
La investigación continúa
“Esto es alentador, porque lo que también buscamos entender es que hay ecosistemas que están adaptados al fuego, es decir, que lo necesitan, pero también hay otros que son susceptibles”, expone.
Los investigadores continúan trabajando para determinar el papel del fuego en los ecosistemas del país. «Aún nos falta tiempo para corroborar científicamente estos aspectos», explica Carrión. Actualmente, llevan tres años de estudios experimentales y se requieren al menos cinco para obtener conclusiones definitivas.
- PARA SABER
Ecuador tiene 91 tipos de ecosistemas, que se distribuyen en diferentes zonas geográficas del país. Desde la UTPL se están estudiando dos: el matorral alto andino y el páramo.