Las limitaciones económicas, la confrontación de hegemonías foráneas y el narcotráfico generan un terreno fértil para la injerencia de las narrativas de gobiernos extranjeros que intentan prevalecer en la región.
El último mes, la prensa internacional sigue, cuál drama audiovisual, los desplazamientos militares de Estados Unidos en el Caribe y se teme por el inicio de enfrentamientos bélicos. Esta trayectoria va acompañada de narrativas que señalan una intención de evitar el contrabando y la legítima preocupación del país del norte.
Sin embargo, en el pasado reciente también se apreció el interés de otra potencia por prevalecer. Es el caso de medios estatales rusos, especialmente Russia Today (RT), que difunde historias con sesgo político, donde mezclan información verificable con afirmaciones infundadas y apelaciones emocionales. Hay estudios que advierten sobre el riesgo de estas narrativas que, adaptadas estratégicamente al contexto latinoamericano, influyen en la opinión pública y debilitan la confianza en las instituciones democráticas.
A diferencia de Europa, donde el impacto de RT ha sido ampliamente estudiado y llevó a sanciones por parte de la Unión Europea, en América Latina aún hay poca investigación sobre cómo se reciben y asimilan estos mensajes. Ecuador, con su frágil ecosistema informativo, desconfianza institucional y creciente consumo de medios digitales, se convierte en un “laboratorio social” ideal para ensayar estas dinámicas.
El año pasado, la visita de la generala estadounidense Laura Richardson, se presentó como parte de una estrategia que busca aislar a Latinoamérica de Rusia y China. Esta idea se difundió a través de técnicas como preguntas retóricas, analogías engañosas y selección sesgada de fuentes.
Así, nuevamente, se evidencia la urgencia de trabajar en la formación de competencias informacionales para distinguir los mensajes sutiles que se construyen de forma trans y multimedia para que los ciudadanos acepten agendas que relegan a último lugar la soberanía y desarrollo auténticamente humano.
Abel Suing
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