El país ha sufrido una transformación alarmante en los últimos años. Hoy en día, se ha convertido en uno de los países más violentos de América Latina. La inseguridad ha alcanzado niveles preocupantes, afectando la vida cotidiana de sus ciudadanos y erosionando la confianza en las instituciones del Estado.
El narcotráfico, la extorsión, el secuestro y las «vacunas» (una forma de extorsión sistemática) son las principales actividades ilícitas que azotan al país. Estos delitos no son obra de individuos aislados, sino de grupos criminales bien organizados que operan con impunidad en las principales ciudades de Ecuador.
La inseguridad es una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. A pesar de los reiterados anuncios del gobierno sobre medidas para mejorar la seguridad, la realidad es diferente. Los ciudadanos se sienten cada vez más vulnerables, y la sensación de impotencia es palpable. Las calles, que antes eran tranquilas, ahora son escenarios de asesinatos diarios en plena luz del día. La presencia militarizada no ha logrado disuadir a los criminales, quienes actúan con una audacia que desafía la autoridad.
La inseguridad no solo afecta la vida cotidiana de los ecuatorianos, sino que también tiene un impacto significativo en la economía. Muchos comerciantes han sido víctimas de extorsiones, conocidas como «vacunas». Aquellos que se niegan a pagar son amenazados de muerte o asesinados. Esta situación ha llevado a muchos comercios a cerrar sus puertas, afectando la economía local y aumentando el desempleo.
No basta con medidas paliativas o anuncios de mayor presencia policial. Se requiere una combinación de políticas de seguridad, justicia y desarrollo social. La prevención del delito debe ser una prioridad, y esto implica invertir en educación, empleo y programas comunitarios que fomenten la cohesión social.
La ciudadanía exige respuestas concretas y efectivas. El gobierno debe actuar de manera decidida y coordinada para combatir la delincuencia organizada y restablecer la confianza en las instituciones.
César Sandoya Valdiviezo
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