Alguien emprendía, hace pocos días, un viaje al exterior, y, al despedirnos, le hice esta recomendación, ten mucho cuidado por el asunto de inseguridad, a lo que me respondió: “amigo, este momento, Ecuador es el país más inseguro del mundo, pero de todas maneras tomaré en cuenta tu sugerencia”.
Y, en lo expresado, no hay hipérbole alguna, pues es una realidad contundente. Si encendemos el televisor para ver noticias, lo que es crónica roja con sicariatos, asesinatos, vacunadores, robos, etc., llenan los espacios, generando un pánico poblacional que ya raya en el terror; después está el juicio político que el correísmo lleva contra el presidente Lasso; y, después los desastres ocasionados por la naturaleza que, con diluvios, aluviones, sismos, etc., tiene a los habitantes en permanente zozobra; la verdad que no hay noticias que nos alegren la vida, salvo la espectacular participación de la tri, en el Sudamericano sub 17.
Los mayores eventos que atentan contra la seguridad de la vida y los bienes de los ecuatorianos, se han concentrado en las provincias de la Costa y algunas de la Sierra, como Pichincha; sin embargo, poco a poco, esta epidemia social, empieza a extenderse a otras latitudes de la patria y, Loja, no es la excepción. La presencia de bandas delincuenciales, ya suenan en Loja, con muertes ocasionadas en el Centro de Rehabilitación Social, intentos de sicariato, curiosamente con protagonismo de mujeres, secuestro y robo de taxis, asaltos a mano armada a personas que han retirado fuertes cantidades de dinero, tanto en la vía pública, cuanto en un parqueadero, etc. Al margen de ello, los robos a estudiantes a la salida de sus establecimientos, se incrementa cada día, con pérdida de celulares, dinero e incluso mochilas.
La sociedad civil, que ya está viviendo las sensaciones que el temor genera por la presencia de actos delincuenciales, empieza a movilizarse para evitar que eventos mayores atenten contra la vida de los lojanos. Pensamos que la Policía y las Fuerzas Armadas, ya deben hacer sentir su peso, con un control efectivo por diferentes lugares de la localidad, sobre todo aquellos que generan mayor conflictividad. Más vale prevenir que lamentar.
Darío Granda Astudillo
dargranda@gmail.com