
Optemos por soluciones para resolver nuestros problemas, porque se trata de la responsabilidad de cada individuo. Uno de los aspectos más críticos para abordar sería nuestro silencioso e incomprensible, yo interno al cual debemos prestarle más atención. Siempre mostrando respeto hacia otras opiniones y, aún más, hacia aquellas de expertos en el tema; creo que no está por demás intentar por nosotros mismos el reconocer con autoconciencia, aceptación y perdón, las heridas emocionales que más nos afectan, para cuidarlas con cariño y evitar que, afecten negativamente en nuestras relaciones con los demás, permitiéndonos vivir más consciente y conectados con nuestra verdadera esencia. En este artículo, les comparto un extracto de un mensaje anónimo, que habla sobre el proceso de sanación, ya que quizás usted sea uno de esos valientes que ya lo ha logrado.
«Porque eso es lo que hacemos los valientes: sanar, para no repetir los mismos errores, para no destruir los mundos de otros o herir corazones, para no dar amor a medias o conformarnos, para darnos cuenta de que las flores crecen en los jardines, no en el desierto. Aunque pueda parecer casi imposible dejar atrás viejas costumbres cuando mi garganta está llena de nudos, quiero sanar. Porque eso es lo que hacen los valientes: perdonar, amar, soltar y sanar.»
Busquemos soluciones, que nos permitan transformar las restricciones a nuestro favor, para vivir cada día saludables, tranquilos y en armonía.
Sanar por la persona más importante de nuestra vida, que somos nosotros mismos.
Talía Guerrero Aguirre
talia.guerreroa@hotmail.com