
Entramos a la recta final de una sui generis “carrera electoral”. El próximo 20 de agosto volvemos a las urnas para elegir presidente, vicepresidente, 137 asambleístas. Para lo que hemos sido convocados 13′450.047 electores.
Si la ética, los principios y los valores deben iluminar una decisión electoral, entonces es preciso analizar con responsabilidad el proceso y a cada uno de los candidatos ¿Cuáles son los más coherentes fundamentalmente, en su vida? Qué compromiso concreto tienen ante temas importantes como: la vida humana, la familia, la educación, la salud, la migración, el narcotráfico, la corrupción, la seguridad ciudadana, la justicia social, los deberes y derechos fundamentales, de las personas.
Y desde la contraparte, es decir, desde los que vamos a sufragar, hemos de preguntarnos si nuestro voto es realmente consciente, y el resultado de una reflexión, que elige conforme a convicciones y principios, que signifiquen mayor demanda de trabajo, para que nadie tenga que irse de este país; para que nadie se quede sin comer un solo día; o sin educación, o sin salud…; estamos del lado de quienes fomenten la producción agrícola, ganadera, la industria, el deporte, la recreación en fin, estaremos del lado de quien respete lo principal del convivir social como la defensa de la vida humana y su dignidad; puntos esenciales, no negociables, y que deberían otorgarse las garantías para su tutela. Por lo tanto, es urgente el compromiso y la acción de cada uno de los ciudadanos, así como de los que elegimos y los que van a ser elegidos, para involucrarnos en la construcción de un Ecuador de realizaciones en la justicia, en la paz y la libertad.
Zoila Isabel Loyola Román
ziloyola@utpl.edu.ec