
En tiempos de noviazgo la mayoría de las parejas se sienten felices y desean aumentar las posibilidades de sentirse bien estando más tiempo juntos. ¿Cuál es la base de ese sentimiento de satisfacción en la mayoría de parejas de novios y en las parejas que se consideran felices?
Si pudiéramos observar todas las interacciones de una pareja satisfecha a lo largo de un tiempo, podríamos registrar todos los comportamientos agradables y desagradables entre ambos. Si al final restáramos unos de otros, veríamos que el resultado suele ser favorable.
Esta valoración de que los comportamientos recibidos de su pareja son en su mayoría gratos y satisfactorios es lo que hace a una persona sentirse feliz en su relación. Vivir con una persona es mantener un intercambio continuo de frases, detalles, afecto, comprensión, en resumen, un intercambio de comportamientos.
El secreto está en el equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe. En una relación sana, un detalle, una sorpresa grata, un gesto cariñoso, nos hacen sentir bien y desear que nuestra pareja experimente lo mismo. Aunque parezca simplista, lo cierto es que existe un intercambio equitativo de comportamientos tanto cualitativa como cuantitativamente. Es decir, habitualmente se recibe en proporción a lo que se da y lo que se recibe.
Si desea disminuir el número de enfados, gritos, riñas entre los dos, ha de intentar aumentar el número de comportamientos agradables entre los dos, y si quiero mejorar el comportamiento de mi pareja hacia mí, primero debo mejorar mi comportamiento hacia ella.
Vivir dentro de un círculo asertivo afectivo o en un círculo reactivo negativo, definitivamente es su decisión, usted decide si su relación se basa en el respeto mutuo, la reciprocidad y equilibrio o su relación ira camino a la disolución. Recuerden es su decisión ser felices.
Francisco Herrera Burgos
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