El eco eterno de su requinto

Florencio Torres, un maestro de la música popular, nos ha dejado a los 88 años. Su legado musical permanecerá vivo en nuestros corazones y en su querido requinto acompañado de partituras reflejaban su pasión y el sentimiento puro de su alma. El trinar de su guitarra era como un canto de amor y nostalgia que nos transportaba a un mundo de emoción y belleza.

Los paisajes de su amada Amaluza, la tierra que lo vio nacer, lo recuerdan en cada paso, en cada esquina, en cada hogar donde fue invitado y en cada escenario que pisó. Cada nota, cada acorde, era una expresión de su alma y su corazón. Florencio nos enseñó que la música es un puente que nos conecta con nuestros sentimientos más profundos y con la esencia de la vida.

En su último adiós, sus paisanos y compañeros músicos no pudieron faltar, brindándole su última serenata. Fue un momento emotivo y lleno de sentimiento, donde la música y la poesía se unieron para despedir a un maestro.

Aunque su partida deja un vacío, su huella musical permanecerá con nosotros, inspirándonos y recordándonos la importancia de la pasión, la dedicación y el amor por la melodía. Descansa en paz, apreciado coterráneo. Que el trinar de su vihuela sigan vibrando en el viento, confundido en el eco de la eternidad, hoy acompañado de su mejor coro celestial.

Sybel Ontaneda Andrade

sybelontanedandrade@gmail.com

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