Ecuador, guerra de mafias

Pese a que la palabra “mafia” se la utiliza de manera general para identificar aquellas organizaciones criminales; en particular, este calificativo surgió en Sicilia, Italia, y hacía referencia al sindicato del crimen de esa localidad, conocido por su introducción al cine como “Cosa Nostra”. Con la evolución de la cinematografía los individuos fueron asociando en sus territorios hechos que tenían una similitud a la trama y el guion de dichas películas que, lamentablemente, se hacían realidad con actores propios y características actuales de la criminalidad imperante en la época. Al respecto dice Antonio Ingroia: […] “Hoy tenemos una mafia más civilizada y una sociedad más mafiosa. Una mafia cada vez más de traje y corbata y una sociedad que, cambiándose de ropa demasiadas veces al día, elige el disfraz.” […]. Nos preguntamos, casi respondiendo afirmativamente ¿es nuestra realidad?

Bajo este panorama y ante la descomposición putrefacta de las instituciones del estado, nos preguntamos: ¿será necesario cambiar el lenguaje o la jerga que utilizan los grupos criminales y narco delictivos? y así podamos identificar con mayor claridad y no dejar que dichas organizaciones continúen destruyendo nuestra sociedad. Pues hasta ayer, los llamábamos caudillos, caciques, propietarios de los partidos o asociaciones, hoy corresponde quizá, decirles: “capos”. Sería justo decir: “¿se reunieron los capos y decidieron hacer una tregua y guardar sus metralletas? O el titular de prensa diría: “los operadores mafiosos en las cárceles acataron las disposiciones de los capos y por ahora no habrá mas asesinatos dentro y fuera de los recintos carcelarios”. Pero lo más cercano a la realidad que vivimos, es aquella sentencia literaria de Don Luigi Ciotti: […] “No es posible sentarse en el parlamento si hay hechos, investigaciones abiertas, que revelan mezclarse con la mafia” […] Estamos frente a un narco estado donde existen una trama densa de intereses criminales, colusiones y connivencias que han penetrado en la política, la economía, la justicia y el poder democrático para someter a una sociedad que sucumbe ante la vergonzosa riqueza de sus capos, agnados y cognados.  Hagamos fuerza común para derrotar a estos mafiosos disfrazados de políticos; para que esto suceda les deseamos: …bien viento… y buena mar.

Lenin Paladines Salvador                      

leninbpaladines@hotmail.com

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